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Juana Doe

"El único verdadero viaje de descubrimiento, la única fuente de la eterna juventud, no consiste en visitar tierras extrañas, si no en poseer otros ojos, para contemplar el universo a través de los ojos de otro, de un centenar de otros, para contemplar los cien universos que cada uno de ellos contempla, que cada uno de ellos es…" Marcel Proust

Respice post te

La sabiduría de los griegos, su vibración pacífica y su amplitud filosófica, espiritual y científica, siempre me fue más atractiva que la belicosidad romana, de la que, por desgracia, deriva prácticamente todo el pensamiento y la organización moderna.

Tenían los romanos, sin embargo, cierta llamativa costumbre a la hora de agasajar los logros guerreros, contrastante con toda su pompa y sus excesos. Costumbre que sin duda sería valioso recuperar para nosotros:

Cuando el oficial militar, comandante o general, al mando de algún ejército, regresaba victorioso de alguna batalla librada en el extranjero, tenía la posibilidad de solicitar al Senado que se le agasajara con un despliegue extraordinario que constaba de un largo desfile desde el Campo de Marte hasta el Foro. Esta ceremonia se llamaba “Triunfo”, y sólo podía solicitarla aquél que además hubiese sido aclamado “imperator” por sus tropas. El “triumphator” ingresaba a la ciudad acompañado por un esclavo que sostenía los laureles de la victoria sobre su cabeza, y le recordaba al oído la fórmula:

Respice post te, hominem te esse memento

«Mira hacia atrás y recuerda

que sólo eres un hombre»

El cortejo terminaba en el Templo de Júpiter donde el general entraba y ofrecía al dios sus laureles de la victoria. [fuente].

triunfo romano

Esta vieja costumbre romana, tan escondida en semejante demostración de poder y abundancia, se siente tan necesaria en estos días en que la conquista del mundo material es el nuevo triunfo del hombre. Un hombre nuevo programado según un concepto de progreso que sólo implica la acumulación de bienes. Tal vez fuera necesario este recordatorio cuando, al sentirnos poderosos con todo lo acumulado alrededor, creamos que hemos alcanzado algún status mayor que el de cualquier otro ser humano.

En la batalla diaria que libramos contra nuestro propio ego, batalla de la que no siempre somos conscientes y contra un enemigo no siempre los suficientemente visible, las palabras elegidas para desdeificar al triumphator, podrían convertirse en la entrada hacia una mirada reflexiva, voluntaria y consciente hacia nosotros mismos y la forma como nos relacionamos con los demás. Para recuperar la empatía que el caos del mundo moderno nos va quitando. Para desprendernos de mucho de lo que nos obnubila, y elegir mirar con otros ojos.

 

 

Cuerpo y alma

psoas yoga

Llevaba menos de una hora de entrenamiento -hace como un año- cuando sentí que algo andaba mal con una de mis piernas. Dar cada paso me costaba el doble. Más difícil me resultaba patear la pelota. El especialista me dijo que se trataba de mi “psoas ilíaco“.

En la escuela fui una apasionada estudiante de la anatomía del cuerpo humano. Disfrutaba tanto de la posibilidad de ver cada tejido por dentro, como de dibujar y colorearlos en el más mínimo detalle. La perfección del cuerpo, la sincronía de todos los aparatos y sistemas, el complemento único y perfecto que significan, se abría ante mis ojos como un arca perdida. Sentía el privilegio de poder verme por dentro y comprenderme, una metacognición física extraordinaria que fue ante todo un misterio no hace mucho más que un puñado de décadas. De todo aquello que justificó mi título de bachiller especializado en ciencias biológicas, no había ni una pequeña campana que sonara en mi memoria al escuchar hablar de este tal “psoas“.

Me explicaron durante la corta rehabilitación que es un músculo interno que pasa por la cavidad ilíaca y que se lo tiene escasamente en cuenta a la hora de la elongación, por lo cual sufre de contracturas muy a menudo. La explicación fue imprecisa e incompleta, pues este no es un músculo cualquiera.

Según el diccionario de la Real Academia Española:

psoas : del lat. cient. psoas, y este del pl. gr. ψόαι psóai ‘músculos de la región lumbar’.

En algún otro diccionario, tratando de encontrar la traducción más acertada de acuerdo con su etimología griega, hallé que el vocablo psoa en griego significa  lomos [fuente]. Si bien se lo describe como un músculo que comienza en las vértebras lumbares y termina en el fémur, sus conexiones son mucho más abarcadoras y sus funciones son sorprendentes.

soas

Como puede apreciarse en la imagen, el psoas tiene conexiones con los centros nerviosos más importantes del cuerpo, y existe por ello una relación directa entre el mismo y nuestra salud, vitalidad y bienestar emocional.

“Es el músculo más profundo y estabilizador del cuerpo humano, que afecta a nuestro equilibrio estructural, amplitud de movimiento, movilidad articular y funcionamiento de los órganos del abdomen.
Es el único músculo que conecta la columna vertebral con las piernas, el responsable de mantenernos de pie y el que nos permite levantar las piernas para caminar. Un psoas sano estabiliza la columna vertebral y proporciona apoyo a través del tronco, formando además un buen estante para los órganos abdominales.

Algunos estudios recientes consideran además al psoas, un órgano de percepción compuesto por tejido bio-inteligente que encarna, literalmente, nuestro deseo más profundo de supervivencia y de florecer. Es decir, es el mensajero primario del sistema nervioso central, por lo que es considerado también como un portavoz de emociones [responsable de la sensación de mariposas en el estómago]. Esto es debido a que el psoas está conectado con el diafragma a través del tejido conectivo o fascia, por lo se ve afectado tanto en la respiración, como en el miedo reflejo.”  [fuente]

Este músculo, tan ligado a nuestras emociones y experiencias, es altamente reactivo al estrés, o por el contrario, al estado de relajación y bienestar.

psoas estirado

“Un estilo de vida acelerado y el stress generan adrenalina, que crónicamente tensan el  psoas, preparándolo para correr, entrar en acción o encogerse para protegernos.  Si constantemente mantenemos el psoas en tensión debido al stress, con el tiempo comienza a acortarse y a endurecerse. Se dificultará así nuestra postura y las funciones de los órganos que habitan en el abdomen, dando lugar a dolores de espalda, ciáticas, problemas de disco, degeneración de la cadera, menstruaciones dolorosas o problemas digestivos.

Por otro lado, un psoas tenso manda señales de tensión al sistema nervioso, interfiere en el movimiento de los fluidos y afecta a la respiración diafragmática. De hecho, el psoas está tan íntimamente involucrado en las reacciones físicas y emocionales básicas, que cuando está tensionado de forma crónica, está enviando al cuerpo continuas señales de peligro, por lo que puede repercutir en el agotamiento de las glándulas suprarrenales y del sistema inmunológico. (…)

Un psoas liberado (…) Mejora la posición de la columna y de todo el torso, con la consecuente repercusión en la mejora de las funciones de los órganos abdominales, en la respiración y en el corazón.

Cuando cultivamos la salud de nuestro psoas se reavivan nuestras energías vitales y conectamos de nuevo con nuestro potencial creativo.

En algunas filosofías orientales al psoas se le conoce como el “músculo del alma”,un centro de energía principal del cuerpo. Cuanto más flexible y fuerte esté el psoas, más podrá nuestra energía vital fluir a través de los huesos, músculos y articulaciones.

El psoas sería como un órgano de canalización de la energía, un núcleo que nos conecta a la tierra, nos permite crear un soporte firme y equilibrado desde el centro de nuestra pelvis. Así, la columna vertebral se alarga y a través de ella, puede fluir toda nuestra vitalidad.” [fuente]

El yoga es una de las prácticas orientales que más ejercicios concentra para trabajar y fortalecer el buen funcionamiento del psoas ilíaco. Esta perspectiva oriental que vamos ganando en nuestra mirada hacia la salud y hacia el funcionamiento holístico de nuestro cuerpo y sus muchas dimensiones, reviste una importancia fundamental a la hora de considerar soluciones para tratar nuestras afecciones, o bien alternativas para prevenir y mantener un buen estado de salud.

Para mí fue una gran sorpresa y una absoluta maravilla conocer acerca de esta pieza del rompecabezas perfecto que somos. Y, en definitiva, en este viaje que alguna vez todos iniciamos hacia nuestro interior, físico o etéreo, si lo que buscamos es un saber completo, también es necesario que aprendamos a mirar-nos con otros ojos.

Le seul véritable voyage

Web

Una de mis películas favoritas contiene esta cita. Está escrita como dedicatoria en la primera hoja del libro de un personaje. Nunca la olvidé. Luego llegó la Internet.

Marcel Proust siempre me resultó un hombre bastante misterioso, y ciertamente algo psicótico. El hecho de haber aprendido, cuando en alguna época estudié algo de la literatura francesa, que escribió su novela “En busca del tiempo perdido” en el transcurso de catorce años, me hizo dudar de su completa sanidad mental, si no al menos, social. Sin que esto le quite ningún mérito por supuesto, À la recherche du temps perdu, es una de las obras cumbres de la literatura francesa y universal.

Muy en desmedro de las siete partes a las que las miles de páginas de esta extensísima novela dan forma, novela que incluso requiere del estudio de la biografía del autor para su cabal comprensión, esta cita se desprendió de aquellas páginas, se sacudió al cotexto, al autor, tropezó y cayó en manos de la Nueva Era que la prostituyó y la abandonó rodando por las laderas de la web donde se fue erosionando, y se redujo a esas breves palabras que mucho distan de las que el personaje de Proust enuncia y significa.

Como para hacerle justicia, busqué la fuente. En el capítulo segundo del Volumen 5 La Prisonnière, publicado en 1923, el narrador queda absorto escuchando una pieza de Vinteuil, que lo transporta a una tierra extraña cuyo artífice, dice, es el compositor, y que nosotros solo podemos conocer gracias a su creación. Según el narrador, esto mismo ocurre con otros compositores y otros artistas como el amigo del personaje, Elstir, el pintor. Sin embargo, explica, la fineza del arte que componen se encuentra limitada en su expresión, puesto que aquello que ellos pueden ver, nosotros sólo podemos entenderlo en comparación con aquello que conocemos, y no existen en el lenguaje que con ellos compartimos, las herramientas necesarias para que les sea posible mostrarnos realmente aquel mundo al que creemos transportarnos. Incluso estando allí no seríamos capaces de verlo, de sentirlo, como ellos lo hacen, puesto que si conservamos los mismos sentidos, incluso Marte y Venus nos serían semejantes a las cosas terrestres. Y entonces viene la verdadera cita:

Le seul véritable voyage, le seul bain de Jouvence, ce ne serait pas d’aller vers de nouveaux paysages, mais d’avoir d’autres yeux, de voir l’univers avec les yeux d’un autre, de cent autres, de voir les cent univers que chacun d’eux voit, que chacun d’eux est…  

 

El único y verdadero viaje de descubrimiento, la única fuente de la eterna juventud, no consiste en visitar tierras extrañas, si no en tener otros ojos, para contemplar el universo a través de los ojos de otro, de un centenar de otros, para contemplar los cien universos que cada uno de ellos contempla, que cada uno de ellos es…

El descubrimiento del narrador es a la vez revelador y cruel. Puesto que por medio de la obra de los artistas, nosotros, los “mortales”, tenemos la posibilidad de apenas asomarnos a un mundo maravilloso que se descubre por completo solo a los ojos de su creador. Y esta revelación es doblemente dolorosa puesto que ni nosotros podemos apreciar esa maravilla en su totalidad, ni tiene su creador otro medio más que el que ha utilizado para que podamos verla. Si acaso, fuera de todo contexto, este pasaje se trata de una metáfora exquisita de nuestra realidad: si a cada mundo magnánimo sólo podemos verlo con estos mortales ojos, tal vez también éste lo sea. Quizás en este plano, fuera de la novela, para poder descubrir y contemplar el universo, necesitemos mirar con otros ojos.

Esa es la propuesta para este blog. Bienvenidos.

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